Chiqui Vicioso

Poeta Internacional: Chiqui Vicioso

14 April, 2022

CAMDEN

 

A Federico García Lorca 

I.-

Llueve en Manhattan

y emerge

la verdadera ciudad. 

Fluyen sus contornos

sus ventanas y puertas desbordando

la contienen.

Las miradas son lágrimas

su  océano.

 

II.-

Me ahogo en la imagen

pero nada impide que avance hacia ti

Walt amado

amado Whitman.

 

III.-

Corremos a/penas

por difusos túneles de niebla

el verde es solo presencia en la memoria

los árboles una proyección de sombras

reflejada en el aire.

Tiene que ser así

 para una hija del agua

Ochún que regresa

por los caminos de Oyá

hacia la rocosa vitalidad

de Walt W

hitman.

 

IV.-

Reencuentro en la llorosa dimensión 

de los sauces

de este peregrinaje

A José Martí 

con su ojo desplazado

de caribeño sin verdes

 verde- verde que acarreamos

-maravillosa carga-

a ciudades y puentes 

donde el hierro y el cemento ganaron la batalla.

“…A las puertas de la estación

de Nueva York.

millares de hombres, agolpados …

nos impiden el paso.

levantánse por entre la muchedumbre

cubiertos de su cachucha de azul humilde

las cabezas de los policías de la ciudad

que ordenan la turba”.

Los hombres “se perpetúan, amontonados

y jadeantes”.

“La ciudad toda se habla

en voz alta

como si tuviera miedo

de quedarse sola”.

 

V.-

Tú veías obreros felices

bellos hombres y mujeres

que aún no eran estas

marchitas sombras.

 

VI.-

Tú veías la victoria del hombre 

sobre  el vidrio y el metal

donde Martí escuchaba

la resquebrajadura.

 

VII.-

Tú cantabas a las hermosas columnas

del puente Brooklyn

que victoriosas penetraban al Hudson

con plácidos y a veces violentos

orgasmos de agua dulce.

 

VIII.-

Cristo  de estos lares

Martí escuchaba el grito acumulado

de  los obreros que resbalaban y caían

y veía en las columnas

apilados huesos

insomnes calaveras

aplastadas aves

el leve paso de la masa

que cementaba sus orígenes.

 

IX.-

Un sol triunfante ilumina lo que queda

de tu calle

donde esos obreros felices

y esos cuerpos musculosos

son hoy reminiscencia.

 

X.-

Un anciano negro

con sombrero y barba larga

está sentado en los escalones

 de tu casa

Te saludo en él

¿Sera él ese niño negro

que anunciaría a “los blancos del oro”

“La llegada del reino de la espiga”?

Pero no crece la espiga

“entre en frio del asfalto”

en este Camden donde hoy

“una danza de muros agita las praderas”

“ América se anega de maquinas y llanto”

y tú, “bello Walt Whitman”

duermes “a orillas del Hudson”.

 

XI.-

Detrás

de lo que fue tu patio

están las casas de tu tiempo

dilapidadas y lapidadas

con gruesas planchas

de antorchas y revolveres

que tapian

el olor a pastel de manzana

las plegarias que bendecían la mesa

el agua chorreando en las bañeras

las risas y las voces

de la infancia que subía y bajaba

de la vida

las escaleras

la música, la danza

el afán juvenil

los pausados pasos

de la maternidad.

 

XII.-

Esa no es tu América, Walt

es la de los negros esclavos

hoy bajo el látigo de las adicciones

tus pájaros son ahora de vidrio

que  en las oscuras aceras

yace roto, desparramado,  esparcido

en  arcoíris hecho añicos.

 

XIII.-

La lluvia permite que ahora

entienda por qué el ingeniero del puente Brooklyn

 yacía inerte junto a su ventanal

de vanidades truncas

observando cómo se abría paso

 el puente que el gentilicio rechazaba

temiendo a las hordas de Manhattan.

Su mujer lo cruzó desafiante

cargando un gallo rojo

en el regazo…

 

XIV.-

José Martí supo por qué

pero tu Walt no lo viste

con tu ojo premonitorio de profeta

de una América que hoy suplanta el bosque

al final de tu calle

y amenaza el mirador

de tu edad anciana

si es que alguna vez

anciano fuiste.

 

XV.-

Un mulato joven

avanza vacilante

tiene el pelo largo y lacio

 y las facciones de indígena.

Suplica en correcto español

por un dólar, le damos dos

y se pone a llorar como un niño huérfano.

 

XVI.-

Esa es nuestra América Walt

nuestro Machu Pichu desplazado 

a lo que queda de tu calle

por donde  arrogante asoma

ese otro Manhattan de acero

que es el corazón de Filadelfia.

 

XVII.-

Es una felicidad 

nacer y morir a tiempo

cuando la isla era tuya aún

“¡Oh Manhattan my own, my peerless!”

Y, … “como delante de un cojo”

pasaban volando las hojas de hierba

“la inmensa pasión de la vida,

su pulso y su poder”

callejero caos donde la gente

“interminable, fluyendo, con voces fuertes  y pasiones”

eran “mártires hermosos, entrañas de la grandeza, 

concierto de la fábrica eterna

grumos de gloria”

Manhattan 

donde “la ciudad nueva

era un campo de amor robusto”

y los ojos “carne y oferta de pasión”.

 

XVIII.-

Es una felicidad nacer

y morir a tiempo

cuando tu calle se llamaba

 Mickle Boulevard

Y no Avenida

Martin Luther King.

 

 


Luisa Angélica Sherezada Vicioso (Chiqui)

Santo Domingo, 1948.  Poeta, ensayista y dramaturga, licenciada en Sociologia e Historia de America Latina en Brooklyn College, City University of New York;  maestría en Educación, de  la Universidad de Columbia y estudios en Administración Cultural, dela Fundacao Getullio Vargas, de Rio de Janeiro. Ha escito los libros de poesía:  Viaje dese el agua (1981); Un extraño ulular taia el viento (1985); Intern/A/miento (1992);  y Eva/Sion/Es (2007).  Así como los de ensayo:  Algo que decir:  ensayos sobre literatura femenina  (1983, 1992); Julia de Burgos la Nuestra (1983 y 1990);  Salome Ureña de Henriquez:  A cien años de un magisterio (1997); Hostos y su visión de la mujer (1998), entre muchos otros,  y las obras de teatro:  Wish-ky Sour, (Premio Nacional de Teatro, 1996, primera dramaturga en recibirlo); Salome U:  Cartas a una Ausencia, 2001, (Premio Casandra); La Carretera (basada en el cuento de Juan Bosch La Mujer); Desvelo,  diálogo entre Salome Ueña y Emily Dickinson; Magdalena, danza teatro; Perrerias; y Andrea Evangelina, basada en la vida de la primera medico dominicana. Es recipiente de la Medalla de Oro al Merito de la Mujer(1992); y de la Orden de Don Quijote de la Sociedad Nacional Hispánica, Sigma Delta Pi, del 2004.