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Espacios artísticos en Chicago

15 May, 2026

Chicago es rica en espacios artísticos alternativos. Muchos de estos son fundados por artistas y corren con tanques en los que la generosidad es gasolina. Estos espacios son tan diversos en sus orientaciones y programas como la ciudad misma. En Chicago artistas no solo crean sus obras sino también plataformas que llevan su arte y el de otros artistas a audiencias en sus propios vecindarios y en formatos experimentales. En Chicago se exhibe arte serio en casas, jardines, restaurantes, casas de pájaros, aceras y hasta Ubers y en el proceso se crean puentes más estrechos entre audiencias y arte. 

 

Está historia de artistas creando nuevos espacios en Chicago es tan variada como es larga. En 1939 un  grupo de artistas que buscaban un espacio en su vecindario en el que pudieran impartir clases de arte y exhibir sus obras fundaron el Hyde Park Art Center. El año siguiente unas cuantas millas al norte otro grupo de artistas quienes buscaban crear un espacio dedicado al arte de artistas afroamericanos en Chicago fundaron el South Side Community Art Center. Desde entonces estas dos organizaciones han servido como hogar creativo para generaciones de artistas en el sur de Chicago. Las dos organizaciones arrancaron con apoyo financiero del gobierno como parte del Works Progress Administration (WPA), un programa del gobierno federal que buscaba emplear a la población como estrategia para estimular la economía en la década siguiente a la gran depresión. Este programa incentivó la creación de espacios artísticos comunitarios, diversos y experimentales a través del país.

 

El South Side Community Art Center se reconoce por su larga trayectoria como presentadora y preservadora de la producción artística de artistas afro descendientes en Chicago. Su enfoque en una cultura amplia pero específica ha ganado nueva relevancia ahora que más y más artistas exploran su identidad y cultura a través de sus prácticas artísticas. Naturalmente estas organizaciones con enfoques culturales específicos se encuentran mejor posicionadas para avanzar discursos raciales y culturales más profunda y auténticamente.

 

La nueva relevancia de estas organizaciones artísticas con enfoques de culturas específicas se ve reflejada en espacios artísticos experimentales y emergentes en toda la ciudad. En el lado Norte de Chicago SpaceShift Collective, un colectivo de artistas y trabajadores culturales de la diáspora de Asia del sur activan las calles y aceras de Devon (un vecindario de Chicago que se ha convertido en un centro cultural y comercial de la diáspora de Asia del sur) con eventos artísticos. Sus intervenciones han incluido la apertura de un espacio físico activado con programas curatoriales, clases y diálogos, e instalaciones y actos performativos en espacios públicos que buscan crear oportunidades no comerciales para que quienes visiten la avenida tengan nuevas formas de relacionarse con el lugar. Por medio de sus programas SpaceShift Collective busca celebrar la cultura de Asia del sur y abarcar temas relevantes en la región y en Chicago, creando diálogos que trascienden límites geográficos. 

 

Otro programa que abarca temas relevantes para comunidades inmigrantes en Chicago es Contra Corriente, un festival anual organizado por el artista y trabajador cultural mexicano Carlos Flores. Por medio del festival y su programa curatorial, Flores destaca las prácticas de artistas y organizaciones activistas que trabajan por la justicia ambiental en el suroeste de Chicago. Contra Corriente presenta exhibiciones, charlas y diversos programas públicos que aumentan nuestra conciencia acerca de cómo la ciudad ha sacrificado la salud ambiental del suroeste de Chicago y como estas practicas afectan la salud de comunidades inmigrantes y de color en estos vecindarios. 

 

A pesar de que la riqueza cultural de Chicago y el importante rol de espacios experimentales son extremadamente claros, el sector cultural no recibe el apoyo financiero que merece. La realidad es que estamos viviendo un momento crítico de cambio negativo en cuanto a apoyo de organizaciones artísticas a nivel federal y local. Nuestro sector lleva muchos años sintiendo la falta de apoyo financiero de nuestros gobiernos y hoy la situación es aún más crítica ya que las políticas del gobierno de Donald Trump ha cambiado los términos de los apoyos federales a organizaciones culturales y la ciudad de Chicago continúa reduciendo el presupuesto para apoyos a artistas y organizaciones. A nivel federal las reglas cambian día tras día debido a intentos de parte del gobierno para limitar narrativas que buscan justicia social y dar visibilidad a causas feministas y comunidades LGTBQ. 

 

Ahora más que nunca, es importante recordar el impacto cultural y económico que tuvo el WPA en los 1930s durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt y tomarlo como evidencia. Invertir en las artes es sinónimo de invertir en economías locales y en el bienestar de los ciudadanos. 

 

Muchos espacios pequeños y experimentales tienen mucha práctica logrando hacer mucho con pocos recursos y mientras esto los protege en contra de las presiones opresivas del gobierno del presidente, este no es el punto. Es momento de resistir intentos de ser silenciados. Es momento de prestar nuestros megáfonos y tomar turnos en la lucha. Es momento de apoyarnos los unos a los otros e incitarnos a vivir nuestros valores. Y es momento de dar generosamente lo que sea que tengamos que ofrecer al sector cultural porque nuestra labor es importante en las luchas por la democracia y justicia social. Nuestro trabajo nos permite contar historias, afirmar las experiencia de personas marginalizadas, cuestionar el mundo y entendernos mejor.

 


Mariela Acuña. Es una curadora y administradora de arte de San José, Costa Rica. Ella es directora de exhibiciones y residencias en Hyde Park Art Center donde dirige el Artist Run Chicago Fund un programa que ha distribuido más de un millón de dólares en becas para pequeñas organizaciones de arte fundadas y dirigidas por artistas.